A mis nietos y nietas


Si a vuestro paso habéis dejado caer alguna
espina, regresad, arrancadla y en su lugar sembrad
una rosa.

Vuestra abuela que os quiere tanto...


miércoles, 13 de diciembre de 2017

Nueva obra; Vacaciones Creativas

Queridos nietos: esta nueva obra está basada, en gran parte, en  muchos juegos y actividades que hemos compaetido en vacaciones. Os la dedicaron todo mi cariño



jueves, 23 de noviembre de 2017

HABLO DE LA DIGNIDAD A MIS NIETOS

  Queridos nietos y nietas: hoy quiero hablaros de un valor muy importante: la dignidad. Sí, porque, a veces, la perdemos por cosas que no valen la pena, aunque nos parezcan muy importantes y necesarias. ¿Sabéis que es dignidad? Os lo resumo: Cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás y no deja que lo humillen ni degraden.

¿No creéis que es importante conocer este valor y llevarlo por bandera en la vida? La dignidad os hara libres, responsable y vañiosos. Leer estos pensamientos que os  inserto y que me parecen geniales. Con ellos está dicho todo. Os quiero mucho y os quiero siempre  orlados por la etiqueta DIGNIDAD


sábado, 11 de noviembre de 2017

Aniversario de vuestro bisabuelo



Mis queridos nietos y nietas: ayer fue el 45 aniversario de la muerte del abuelo, mi padre. Quiero que sepáis algo más de él que las anécdotas que os cuento. Ya  sois mayores para entender y valorar. Vamos, pues.

Mi padre, vuestro bisabuelo. Siempre elegante, limpio, amable…
El mejor de los padres, el mejor de los bisabuelos.

Tras la hierba crecida en aquella cruel guerra, la vida de mi padre, vuestro bisabuelo, por completo, estuvo dedicada al trabajo como director de Banesto y a nuestra educación. Cientos de veces en mis escritos habré repetido el excelente maestro que era mi padre. Aunque solo ejerció un año, era maestro de carrera. Desde bien temprano y cuando todavía estábamos en la ca en aquella habitación larga que se comunicaba con la de ellos, nada más levantarse y mientras se afeitaba y aseaba, nos hacía repetir verbos, tablas, etc. Su afán por educarnos llegaba a extremos increíbles: antes de sentarnos a la mesa, nos revisaba las manos, las uñas, los peinados… Nos enseñaba composturas, trato con la gente, modales, respeto… Cada tarde, al terminar su trabajo en la oficina, nos sentaba en una gran mesa en el jardín y nos daba clase de todo. Después, volvía al trabajo de forma que me despertaba y dormía oyendo el “tecleteo” de la máquina de escribir.
¡Qué excelente padre y pedagogo fue! Se sacrificaba en todo para que nada nos faltara. Recuerdo, y se trata solo de un pequeñísimo detalle, cómo en años de terrible escasez en los que la gente se moría de hambre, administraba el poco pan que teníamos, repartiéndonoslo equitativamente la porción que nos correspondía. Siempre había alguno de mis hermanos que se lo escondía y decía: a mí no me has dado. Y a conciencia de que era una inocente mentirijilla, le daba el suyo. Jamás, nos negó algo que fuera provechoso para nuestra educación y aprendizaje. Se preocupaba de nosotros tanto que, dada la poca salud de mi madre, se levantaba en la noche, si estábamos enfermos como si no, para revisar que estuviéramos bien tapados, en los inviernos, para darnos agua, etc. Él nos llevaba al médico, él nos acompañaba a Casto, cuando nos teníamos que comprar zapatos, etc. Él fue un gran hombre, culto, inteligente, honrado, trabajador… Me inspiraba tal seguridad que estaba convencida de que nada me podría ocurrir, si él estaba cerca. Un día, al salir del colegio de las monjas, la gente a bandadas corría, miraba al cielo y exclamaba: ¡gases asfixiantes, gases! En el cielo, una especie de espesa y extraña nube de humo se extendía. ¡Qué pánico sentí! Corrí, que el corazón se me salía por la boca, hasta aproximarme a mi casa. En la puerta, mi padre y los empleados del Banco miraban también al cielo. Al verme correr, mi padre se adelantó y exclamó: ¡no tengas miedo! ¡Es un gran día el de hoy! ¡No son gases asfixiantes ni nada de eso; es un nuevo avión! ¡Un nuevo y gran invento para la humanidad! Siempre la cultura y la educación fueron sus grandes inquietudes. 
Nos sabía valorar a todos y cada uno de los siete hermanos. Uno de los últimos recuerdos que guardo de él, exponente del gran educador que era, aquel cuadro que se me ocurrió garabatear con cuatro pinturillas sobrantes de latas ¡Cuánto debe valer esto! –exclamaba extasiado delante de aquella mala e inocente pintura-. Veneraba a mi madre, si bien el amor era mutuo. Tenía un gran sentido del humor, Le gustaba especialmente la cacería. Durante su vida fue Hermano Mayor del Santísimo y era tal su esmero y responsabilidad en días como Jueves Santo, Corpus Cristi, etc. que nos implicaba a todos tanto en la limpieza y preparación de candelabros, manteles, etc. como en las velas al Santísimo que contaba con mis hermanos para el relevo de posibles faltas de en los turnos.
Tras años de muchas fatigas, privaciones, miedos en la guerra y posguerra trabajos, etc. murió en la madrugada de un diez de noviembre. Siempre tenía entre sus manos El Quijote, un diccionario, libros…. 
Y yo todavía me sorprendo que en este día luzca el sol, y la gente empeñada en sus rutinas, y la vida siga caminando sin un minuto de silencio para el villarrense diez, el maravilloso hombre y excelente padre que fue mi padre.

martes, 26 de septiembre de 2017

Adiós a la arena


Mis queridos nietos y nietas, se acabó el verano, se acabaron los juegos de arena, y se acabaron las vacaciones. T¿Ya estamos en el otoño, bonita estación que tiñe de templanza la naturaleza. Deseo  viváis cada día, con calor, con frío, con lluvia,con viento… como único, dejando en cada uno de ellos lo mejor de vosotros. Así tendréis siempre bellos momentos que recordar. Os quiero mucho.

POEMITA DEL OTOÑO

Ya viene el viento chiquito
ya viene el viento grandote
ya viene mi amigo Pepito
ya viene mi amigo Pepote.

Ya viene la escoba del otoño
ya barre y barre sin cesar
que es tiempo de dormir
que es tiempo de soñar.

Ya las hojas se despiden
para irse a navegar
lejos de los jardines
por el aire y por el mar.

¡Ya llega el otoño!
¡Ya llega la escuela!
Ya llegan, ¡qué ricos!
los roscos de mi tía Carmela.

Ya llega la lluvia
ya saco mi paraguas
y mis botas de agua
¡Bien..! Llega el otoño
llegan las castañas


lunes, 28 de agosto de 2017

Reportaje de verano para mis nietos

Mis queridos nietos y nietas: tras terminar este mes de vacaciones que hemos compartido, quiero dejaros, a modo de reportajes, recuerdos de momentos inolvidables.
Hoy, el de  vivencias en el espigón entre pescadores,  barcos y gaviotas.
Quiero que seáis conscientes de tanta belleza y del privilegio de compartirla. No todo el mundo puede y tenemos que pensar y agradecer.











miércoles, 26 de julio de 2017

En el día de los abuelos

A mis nietos en el día de los abuelos/as



 Mis queridos nietos: Este día tan maravilloso de los abuelos se lo he dedicado especialmente a los titos que, como sabéis tantas ganas tenían de ser abuelos y con tanto amor han recibido a su primer nieto.
Pero os lo escribo aquí para que  entendáis qué significan los nietos para los abuelos y siendo conscientes de ello, le correspondáis en lo que os toca. ¿Vale?
Un día singular y cargado de maravillosos matices este de los abuelos que dedico muy especialmente a mi hermana María Jesús y a mi cuñado César, abuelos por primera vez de un precioso niño que ha llegado a su vida, como llegan todos los nietos, vivificando ilusiones, amores, sueños… Se suele decir que a los nietos se les quiere más que a los hijos, y no es así, pero sucede que, cuando en el índice de la vida se van enumerando capítulos  grises, unas veces, y opacos, otras, ellos y ellas, nuestros nietos, nos elevan y transforman en paraíso irisado de ternuras infinitas. 
Y son balbuceos, sonrisas de bebé,   primeros pasos, primero todo de nuevo que nos hacen olvidar posibles deterioros, posibles depresiones y malos humos.  
Un nieto es un sueño convertido en realidad: Ellos nos dan lo que tal vez la vida nos quiso robar: amores, juventud, alegría, proyectos… Ellos y ellas son un paso más en la deseada trascendencia, ellos y ellas son la cuerda que activa el reloj de nuestra existencia, haciendo que el ritmo de nuestro corazón reciba  oleadas de impulsos nuevos.
Suelo decir que quien no tiene nietos no ha probado el néctar de la vida, elixir que nos hace entonar himnos de júbilo que en ecos prodigiosos deseáramos se extendieran por el universo.
Por eso, a mis hermanos, María Jesús y César, que tanto lo han deseado, que con tanto amor lo han recibido, que con tanto fervor lo proclaman a los cuatro vientos, mi más grata y sincera felicitación en este día en el que yo también me felicito  y me uno a todos los abuelos y abuelas del mundo para entonar a coro, la canción del salmista:  
Jubilate Deum omnis terra,

domingo, 25 de junio de 2017

CARTA A MI NIETO GONZALO

A mi nieto Gonzalo
Parece, mi querido Gonzalo, que te veo y te oigo, cuando de mi mano empezabas a dar tus primeros pasos y encontrábamos alguna dificultad. Yo te quería ayudar, pero tú te soltabas y repetías: yo “tolito”. Por eso, solito, si bien tu madre ha sido tu gran apoyo, al no divisar futuro alguno y tras tu brillante carrera de Filología Inglesa,   lanzado  a una autentica maratón de clases particulares, hoy, al fin, vas a ver hecho realidad tu ilusionado sueño: abrir una Academia de Inglés, una preciosa y bien acondicionada  academia donde podrás ejercer esta profesión que llevas en los genes y en el alma: ser profesor, maestro que sin duda lo eres y sin duda sabrás cómo llegar a todos y cada uno de tus posibles alumnos.
Ayer me diste una  lección tan grande... Sí, cuando llegaste  a verme unos minutos. Al quitarte el casco chorreabas sudor  -eran las dos de la tarde-, te pregunté: ¿de dónde vienes con el calor que hace? Y con esa sonrisa perenne que te caracteriza, contestaste: vengo de echar  propaganda en los buzones. Muchas casas no abren, pero es lo que hay. ¡Qué pena sentí y qué nudo se atravesó en mi garganta! Y ya no eras tu solo, sino tantos jóvenes que por nada, con los rigores del tiempo, se afanan en esa ignorada tarea de echar propaganda casa por casa y buzón por buzón. No abrimos, porque son normas de la comunidad, pero a veces, hasta sacamos los peores humos por su pertinaz empeño. ¡Qué profunda reflexión me provocaste!
Pero tú, mi cariñoso, inteligente, servicial, mi querido nieto te has labrado tu porvenir, a pesar de los “portazos” que a tus pocos años ya te ha propiciado la vida. ¡Qué ejemplo de trabajo, constancia, e ilusión, que la cara se te iluminaba cuando medio en broma, medio en serio, hablábamos de una academia!. Días y horas empeñado en ganar  algo para tu soñado proyecto. Al fin, hoy abres las puertas y quiero que recibas como primer aplauso el que, desde aquí, te da esta abuela que te vio nacer y crecer. Sí, esta abuela que  quiere felicitarte, convencida de que tu esfuerzo será recompensado  porque los sueños, y de ello puedo darte fe, cuando se persiguen con esfuerzo, honestidad y sin decaer, se convierten en realidad.
Un abrazo, mi vida, y en él incluyo a tus posibles alumnos que, sin duda, los considero ya algo también mío. Te quiero mucho.



¡Tú sí que eres un gran diamante! -DIAMOND-