A mis nietos y nietas


Si a vuestro paso habéis dejado caer alguna
espina, regresad, arrancadla y en su lugar sembrad
una rosa.

Vuestra abuela que os quiere tanto...


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sábado, 19 de diciembre de 2015

Leyenda de la mulita y el buey

 Mis queridos nietos y nietas: otro cuento que un día escribí para  que mis alumnos representaran el el aula y que ahora os dedico para que entendáis cómo no hay edad para  servir y hacer el bien. os quiero muchísimo. 

Belén de plastilina  hecho por la tita Isa

Un hombre que en el campo trabajaba con una mula y un buey se ayudaba pero los dos animales, ancianitos ya estaban y las patas se le doblaban a cada paso que daban. Un día el hombre dijo: lo siento, amiguitos! No me servís ya para trabajar. Tendré que llevaros al matadero y algo por vosotros me darán. No tengo medios para viejecitos alimentar.
Y al ser de día, en la cuadra entró y antes de salir, de nuevo les habló: queridos animalitos: os debo mucho tengo que reconocer. Cada día me habéis ayudado en mi duro quehacer. Podréis por ello comprender qué difícil me resulta esta decisión pero no me queda otra; también sabéis que mal anda mi corazón. No puedo trabajar y solo quiero, necesito, otra solución,
Y dicho esto, a la mula y al buey en un carrito cargó y pasito a pasito a las cercanías de un pueblo llegó y sentándose en una piedra, se hizo esta reflexión: ¿Dos animales tan viejos quién me va a comprar? No sirven ni para carne, ni para trabajar. Será mejor que los deje en libertad, que hagan lo que puedan y Dios les ayudará.
Y bajándolos del carro de ellos se despidió. ¡Ea, aquí termina nuestra aventura! Tenéis plena libertad que habéis trabajado mucho y de ella debéis disfrutar. ¡Adiós, queridos amigos! Os deseo encontréis algo de felicidad.
Y anochecía, cuando el hombre se alejaba y los dos animalitos uno a otro se miraban. Al fin la mulita habló: ¿Y qué podemos hacer? Para nada servimos ya, tendremos que caminar y buscar un refugio donde la noche pasar. ¡Sí, sí, -dijo el buey- qué frío hace en este lugar! Pero, ¡qué cansado estoy! Muy lejos no podré llegar. ¡Ánimo, amigo! Despacito vamos a caminar y seguro que encontramos dónde la noche pasar -contestó la mulita.
Mal andaban los dos cuando, con la luna llena divisaron un portal. Era un abandonado cobertizo con paja y poco más. ¡Vaya! ¡No está mal este lugar y los dos juntitos nos daremos calor, y ya buscaremos mejor sitio cuando salga el sol –exclamó la mulita. ¡Vale, vale! .dijo el buey-. No está mal; me muero de sueño y mis patas no pueden más.
Y acurrucados y adormilados estaban cuando oyeron que un murmullo de pasos se acercaba. Con las orejas tiesas en alarma estaban ,cuando vieron llegar a un matrimonio que en borriquilla montaban y que despacito entre ellos hablaban.
-¿Qué te parece, María, este lugar?
-¡No está mal, José! En esta pajita nuestro niño nacerá Y estos dos animalitos / con su aliento calentarán.
¿Has oído, hermano, lo que he oído yo? –preguntó la mulita-.¡Sí, sí! Creo que he oído bien. Que un niño nacerá y que tú y yo con nuestro aliento vamos a calentar.
Y nació Jesús, nuestro Salvador. La mulita y el buey su aliento dieron y el portal se iluminó con estrellas caídas del cielo. Ángeles, pastores y Magos al Niño regalaron y la mulita y el buey, para siempre en el portal con Jesús, María y José para siempre se quedaron.
Ángeles y pastores cantaban: En el portal de Belén ha nacido el Salvador, ha nacido nuestro rey y lo calientan con su aliento la mulita y el buey. ¡Ande, ande, ande, ande, / la marimorena / ande ande, ande que es la Noche Buena. Y a coro todos repetían
Noche de saber / noche de cantar / que para ayudar / no existe la edad.

viernes, 17 de julio de 2015

Carta a mi nieta Amalia


 
Más que para competir, corre por llegar


Ayer me llamaste, mi querida Amalia, para darme una noticia que de sobra  conocías era para mi una gran noticia: abuela –me dijiste al teléfono-, ya me he matriculado en la Escuela de Magisterio.
¡Vaya si era para mi una noticia importante! Ante todo y sobre todo porque en tu decisión no ha influido nadie, ni tan siquiera yo tan amante de esta profesión que considero de tal categoría y grandeza que, sinceramente, siempre  me he visto muy pequeña par  ostentar el título de maestra, y el secreto de esta verdad que hoy te confieso lo entenderás algún día porque ser maestro es como ser  el ejemplo constante de todo para alumnos cuyas vidas pasarán por tus aulas como pajarillos que van de paso  y a los que tendrás, ante todo, que enseñar a volar en total libertad.
Aquel día de tu nacimiento, cuando tu padre, mi querido hijo Ramón, allí en el hospital, donde yo te esperaba, salió a darme la noticia de que ya habías entrado en el mundo, las emociones y pensamientos me bloquearon de tal manera que un fuerte nudo atenazó mi garganta, y recuerdo, que pedí a a Dios, en ese momento, que cuidara de ti, que te ayudara siempre, que no te dejara jamás.
Te he visto crecer, superando problemas,  y siempre con voluntad y esfuerzo. Delante de mí aquella fotografía de la maratón, en la que, a pesar de un dolorcillo en la rodilla, llegaste a la meta. No te importó ser la última, sino llegar. ¡Qué ejemplo de superación y esfuerzo!
Alguien, estos días, ante tu excelente nota de selectividad, te repetía: puedes escoger mejor carrera, pero con gran gozo por mi parte, te oía repetir: yo quiero ser maestra.
Y  serás, mi preciosa Amalia,  una excelente maestra porque, entre otras razones, lo llevas en los genes: bisabuelo. tíos, abuela… Pero hoy, con la emoción a flor de piel, quiero decirte algo que no debes olvidar jamás:
Que no pase ni un día sin mirar a los ojos a cada uno de tus alumnos, ni un día sin oirá su voz, ni un día sin dirigirle unas palabras, ni un día  sin hacerles sentir especiales, ni un día, sin provocarle una sonrisa, ni un día dejar que se marchen tristes o humillados.  Ni un día sin que se sientas queridos por ti e ilusionados por la escuela, ni un día sin entender lo mucho que puedes aprender de todos y cada uno.
No olvides nunca que la mejor enseñanza que podrás trasmitirle será aquella que tú vivas con autenticidad, con sencillez, con amor.
Y no olvides que la felicidad que tú puedas propiciarle, tal vez sea la mejor, la única que los salve de las muchas contrariedades del futuro, pero sobre todo, no intentes que sean  a tu imagen y semejanza, sino que crezca en ellos  las personas que son libres, autónomas, portadoras de grandes valores que descubrirás y potenciaras desde la observación y creatividad.
Y en fin, mi querida nieta, en mis obras podrás encontrar  gran parte de lo que pienso sobre esta maravillosa profesión a la que aspiras y sientes orgullosa por esa matriculación que hoy me comunicabas.

Te quiere muchísimo esta abuela que ha sido maestra desde que le salieron los dientes y  que quiere seguir siéndolo por el resto de su vida.


viernes, 25 de julio de 2014

A mis nietos en el día de los abuelos/as


 Mis queridos nietos: Este día tan maravilloso de los abuelos se lo he dedicado especialmente a los titos que, como sabéis tantas ganas tenían de ser abuelos y con tanto amor han recibido a su primer nieto.
Pero os lo escribo aquí para que  entendáis qué significan los nietos para los abuelos y siendo conscientes de ello, le correspondáis en lo que os toca. ¿Vale?
Un día singular y cargado de maravillosos matices este de los abuelos que dedico muy especialmente a mi hermana María Jesús y a mi cuñado César, abuelos por primera vez de un precioso niño que ha llegado a su vida, como llegan todos los nietos, vivificando ilusiones, amores, sueños… Se suele decir que a los nietos se les quiere más que a los hijos, y no es así, pero sucede que, cuando en el índice de la vida se van enumerando capítulos  grises, unas veces, y opacos, otras, ellos y ellas, nuestros nietos, nos elevan y transforman en paraíso irisado de ternuras infinitas. Y son balbuceos, sonrisas de bebé,   primeros pasos, primero todo de nuevo que nos hacen olvidar posibles deterioros, posibles depresiones y malos humos.  

Un nieto es un sueño convertido en realidad: Ellos nos dan lo que tal vez la vida nos quiso robar: amores, juventud, alegría, proyectos… Ellos y ellas son un paso más en la deseada trascendencia, ellos y ellas son la cuerda que activa el reloj de nuestra existencia, haciendo que el ritmo de nuestro corazón reciba  oleadas de impulsos nuevos.
Suelo decir que quien no tiene nietos no ha probado el néctar de la vida, elixir que nos hace entonar himnos de júbilo que en ecos prodigiosos deseáramos se extendieran por el universo.
Por eso, a mis hermanos, María Jesús y César, que tanto lo han deseado, que con tanto amor lo han recibido, que con tanto fervor lo proclaman a los cuatro vientos, mi más grata y sincera felicitación en este día en el que yo también me felicito  y me uno a todos los abuelos y abuelas del mundo para entonar a coro, la canción del salmista: 
Jubilate Deum omnis terra




viernes, 23 de mayo de 2014

Carta a mi nieto Gonzalo a su regreso


                               

Hoy,  puesto que se aproxima ya la fecha de tu regreso,  mi querido nieto Gonzalo, tras seis meses estudiando y disfrutando de tu merecida beca en  Escocia, siento una inmensa alegría al pensar que en pocos días estarás, de nuevo, con nosotros.
Seis meses que se nos han hecho muy largos a todos, especialmente a tus padres, y que si bien es la primera vez que sales  lejos  de tu casa, de la familia a la que tanto valoras y quieres, de tus buenos amigos y, sobre todo, de la vida cómoda donde todo, prácticamente, te lo has encontrado hecho, has sabido superarte, vencer dificultades, andar solo por el mundo, en una palabra.
Pero creo, no obstante, que lo   más importante, trascendente y ejemplar ha sido tu convivencia y complicidad con todos pero en especial con  esos compañeros japoneses con los que has compartido prácticamente todo. No tienes ni idea de cómo me he emocionado cada vez que al referirte a ellos los has llamado hermanos.
Eres todavía muy joven, pero quiero decirte algo que tan solo deseo sea una sencilla reflexión, más para los mayores que para ti. Cuando en este mundo los hombres se alejan por razones  variopintas –país, color, idioma, economía, prejuicios, etc. – cuando al diferente se le discrimina,   se le humilla y hasta medio se le llama basura, tú, en tus pocos años pero en tu gran sensibilidad e inteligencia, le llamas hermanos, te fotografías abrazados a ellos y los vives como lo que realmente son: personas con tus mismas necesidades, alegrías, dolores, problemas… Antes existían grandes fronteras entre países, hoy las fronteras o fronteritas se han elevado a tal potencia que entre un reducido grupo de personas,  se alzan como telón de acero que nos separa.
Vivir es algo apasionante, pero lo es más vivir conscientes de la gran provisionalidad que somos y de cómo tendríamos que respetar, ayudar y amar al prójimo que, más lejos o más cerca, pisa nuestra misma tierra y tiene por techo nuestro mismo cielo.



Desde que naciste te he acompañado con mis mejores y sinceras palabras, hoy no puedo dejar de repetirte, una vez más, cuánto te quiero y cuánto bueno te espera hacer en el mundo. En unos meses te has adaptado, has aprendido e intercambiado culturas, has convivido y has hecho amigos de todos los colores. Te felicito, mi querido Gonzalo, y felicito a tus padres que tanto han hecho por ti y ¡qué caramba!, yo también me felicito por tener un nieto como tú.







viernes, 2 de mayo de 2014

Día de la madre con mis nietos/as


                  
Sencilla postal para felicitar a las madres 
Mis queridos nietos y nietas: Llega otro año más el Día de la Madre, día que me gusta especialmente porque creo que, si bien es verdad que todos los días hay algún motivo para celebrar y que las madres se merecen todos los días de nuestra vida, está bien que haya uno al año para reflexionar un poco en lo mucho que  significan las madres en nuestra existencia desde el momento que nos concibieron. 
Ellas son todo puro amor, desinterés, ternura, preocupación por todo lo relacionado con nosotros. Ellas nos cuidan, nos aconsejan, nos acompañan siempre, bien con palabras, bien con deseos, bien con gestos. Sucede, y lo sé por experiencia, que para las madres, los hijos siempre son como niños en el sentido de que por años que cumplan, por independientes que sean, jamás se despreocupan de sus cosas y de cuánto les suceda.
Los mayores ya me habéis comentado el regalillo que con vuestros ahorros le habéis preparado, y eso es  precioso, porque no se trata de gastar mucho, ni de grandes cosas, no, lo que importa es el detalle del recuerdo que será para ellas expresión de vuestro cariño y agradecimiento por tantas cosas.
También yo tuve una madre a la que recuerdo y me emociono. Para ella, hoy, la preciosa letra de una canción: Aunque amores yo tenga en la vida que me llenen de felicidad, como el tuyo, madrecita querida, como el tuyo no ha habido ni habrá.
Bueno, y para los más chiquitines, algún poemilla de mis libros, bien para recitárselos, bien para escribírselos en una bonita postal dibujada por vosotros o una simple fotografía como el ejemplo que os he puesto con la mía.

DÍA DE LA MADRE
Una cosa me pregunto, mamá
¿de qué color son los ojos del mar?
Yo pienso que son como los tuyos, mamá,
porque cuando te miro, no sé qué pasa
pero en ellos, yo veo el color del mar.
.................................
De los muchos regalos que  tengo
pienso una cosa, mamá,
¿me dirás si es verdad?
Y es que yo creo que no tengo obsequio mejor
que la mamá tan buena
que un día me regaló Dios.
..................................
Tu día, mamá, son todos los días
por lo buena que eres
por lo mucho que me das
por lo mucho que me quieres...
Todos son tus días, mamá.
Pero hoy especialmente
yo te quiero festejar
con un ramo de flores
lo más parecido a ti, mamá.