A mis nietos y nietas
Si a vuestro paso habéis dejado caer alguna
espina, regresad, arrancadla y en su lugar sembrad
una rosa.
Vuestra abuela que os quiere tanto...
sábado, 10 de febrero de 2018
martes, 30 de enero de 2018
Día de la Paz para mi nietos
Mis queridos nietos y
nietas: para los que ya entendéis muchas cosas, quiero dejaros hoy, Día
de la Paz, algunos pensamientos míos acerca de tan gran valor que deberíamos
rotularnos en la frente como espejo donde puedan vernos y verse, cuantos
seres humanos encontremos en nuestro diario caminar.
¡Ojala pronto comprobéis que la
paz vive en vosotros! Os quiero.
La paz no es, como se
ve en las películas, la bandera blanca en un campo de batalla, la paz tampoco
es rendirse por miedo ante el enemigo, la paz es, y quiero que lo entendáis
bien, tener el coraje de ganar esas batallitas a las que la vida
nos va enfrentando cada día, porque será, queramos o no, nuestro gran campo de
batalla. ¿Una mala nota en el colegio os deja mal y puede que hasta os quite el
sueño? Es una batallita que tenéis que ganar con esfuerzo, con estudio, con
coraje.
Vivir en paz, mis
queridos nietos, tampoco en vivir de brazos cruzados viendo cómo pasa la
vida, la paz es una conciencia tranquila de haber hecho y dado cada día lo
mejor de nosotros y si en algo nos equivocamos o dejamos de hacer, rectificar a
tiempo.
La paz no
es una palabra que esperemos les toque lograr a otros y nos
llegue a nosotros, la paz es una actitud, un valor que debemos
llevar izados como antorcha en nuestro caminar por la vida.
Ser pacífico, no solo
quiere decir ser un tranquilón de los que no se mete en nada y todo se lo pasa por alto. Ser pacífico es, ante
todo, evitar la violencia los
enfrentamientos, las palabras duras, las cabezonerías y discusiones inútiles y
tantas y tanas cosas…
No olvidéis esto: Las
páginas escritas en paz y amor, no hay años, ni acontecimientos que puedan
borrar, porque siempre quedan ecos de nuestro vivir y actuar grabados en
el alma.
Si buscáis la paz y hay
que elegir entre varios campos, no dudéis en elegir siempre el más bello:
acertaréis porque la belleza no puede convivir con la maldad, mentira, hipocresía,
la guerra…
Para vivir en paz no hay que
venderse a nadie. Cuando alguien nos compra, perdemos la libertad y eso
quiere decir que nos cortan las alas que nos pertenecen y nos hacen esclavos
suyos, luego no podremos vivir en paz porque perder la libertad es perder el
mayor bien que tenemos.
Y ahora os cito unas frases de
personajes célebres para que veáis cómo pensaban acerca de la paz.
· Si quieres hacer la paz con tu enemigo tienes que
trabajar con él. Entonces se convierte en tu compañero. -Nelson Mandela-
La paz no es solamente la ausencia de la guerra; mientras haya pobreza,
racismo, discriminación y exclusión difícilmente podremos alcanzar un mundo de
paz. -Rigoberta Menchú-.
jueves, 25 de enero de 2018
Carta de mi nieta Amalia
Querida abuela, hoy 24 de
enero ya hace 85 años que viniste al mundo, y bendito día en el que llegaste,
porque eres la persona que ha formado esta gran familia. Eres una
gran madre, abuela y hermana, maestra y pongo la mano en el fuego porque también
habrás sido una espléndida hija.
En estos veinte años que llevo viviendo, te recuerdo en cada uno de los
momentos más importantes de mi vida. Has sido un pilar muy importante en estos
años, y con el paso del tiempo me he dado cuenta la gran persona que eres,
mujer luchadora y buena, a pesar de los tiempos que corrían en aquella época de tu juventud y trabajo en las aulas, Por eso, para mí eres un ejemplo de esfuerzo y constancia, porque eres lo que
tú has conseguido, y así quiero ser yo, aunque creo que no llegaré a ser ni la
mitad de lo que tú has eres.
Sí, abuela. un gran ejemplo a seguir, y no solo para mi, sino para todas las personas que te rodean.
Gracias por enseñarme todo lo que sé, por hacer de mi una mejor persona, por ayudarme en cualquier cuestión ya fuera literatura o filosofía, e informarte hasta del último dato para que yo pudiera sacar una gran nota.
Somos diferentes pero a la vez tan iguales, creo que eres una de las personas que mejor me conoce, sabes lo sentimental que puedo llegar a ser y sabes conseguir que me alegre aunque tú estés peor que yo. Doy gracias a la vida, por haberme dejado que te conozca y dejarme pasar todo este tiempo a tu lado, y le pido que siga manteniéndote a mi lado durante muchos años más. Que sean los 85, los 90 y los 100, porque eres una de las mujeres mas fuertes que conozco, a pesar de los problemas que se te presenten. Felicidades abuela, gracias por ser tu. Te quiero. Amalia.
Sí, abuela. un gran ejemplo a seguir, y no solo para mi, sino para todas las personas que te rodean.
Gracias por enseñarme todo lo que sé, por hacer de mi una mejor persona, por ayudarme en cualquier cuestión ya fuera literatura o filosofía, e informarte hasta del último dato para que yo pudiera sacar una gran nota.
Somos diferentes pero a la vez tan iguales, creo que eres una de las personas que mejor me conoce, sabes lo sentimental que puedo llegar a ser y sabes conseguir que me alegre aunque tú estés peor que yo. Doy gracias a la vida, por haberme dejado que te conozca y dejarme pasar todo este tiempo a tu lado, y le pido que siga manteniéndote a mi lado durante muchos años más. Que sean los 85, los 90 y los 100, porque eres una de las mujeres mas fuertes que conozco, a pesar de los problemas que se te presenten. Felicidades abuela, gracias por ser tu. Te quiero. Amalia.
viernes, 5 de enero de 2018
Noche de Reyes
BALCONES DE MI CASA EN ELPUEBLO
Queridos nietos y nieta: Sin entrar en el
tema de la verdad o mentira de los Reyes Magos, voy a contaros cómo era este
día en el pueblo en general y en mi casa en particular.
Para los niños la noche de los Reyes
Magos era un delirio de cábalas. Mi padre nos hacía escribirle cartas con la
expresión de nuestros deseos. A modo de anécdota citaré el año que mi carta
empezaba así: “Queridos Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Balta saresteaño”. No sé
por qué mis hermanos no han olvidado el pequeño incidente ortográfico y lo
cuentan y se ríen con bastante frecuencia cuando nos reunimos. Debió ser que mi
padre, muy estricto con la ortografía, me hiciera repetir la carta o tal vez la
ponderara como algo divertido.
Y llegaba la noche de Reyes. Mi padre
era el mayor detonante de nuestros sueños, y creo que él los vivía con idéntica
ilusión. Nos acostábamos temprano, previa ceremonia de colocar nuestros
respectivos zapatos, bien limpios, en el dormitorio de nuestros padres, en el
gran balcón cubierto, -el cierre, le llamábamos- por orden de edades. Realmente
todo un espectáculo.
Comunicado con su dormitorio, estaba el
nuestro, el de los siete, una gran habitación de tres balcones a la calle, y era tal la fantasía
con la que se esperaba la llegada de los Reyes que recuerdo cómo en alguna
ocasión creí escuchar su mágica y sigilosa llegada y sentir el beso que depositaban en mis
mejillas.
Dormíamos poco todos los niños aquella
noche porque de madrugada se producía la eclosión del gran momento: entrar y ver
qué nos habían dejado. Era mi padre el que anunciaba el feliz acontecimiento:
¡Podéis entrar! ¡Ya han pasado! ¡Y cuántas cosas han dejado!
Corríamos descalzos y nos apresurábamos
sobre nuestros zapatos. ¡Qué espectáculo! Cada cosa en su sitio y todo muy bien
colocados y con tanto cariño que aquellas cuatro sencillas cosas, ante nuestra
vista, eran auténticos regalos de Reyes.
¡Qué alegría aquellas muñecas de cartón piedra! ¡Y aquellas cajas de
lápices de colores! ¡Y los caballitos igualmente de cartón! Y los caramelos y
alguna que otra chuchería. Mis padres, desde la cama, y con grandes
exclamaciones de sorpresa, iban detenidamente examinando y elogiando los
regalos. Y acabábamos todos en su cama felices como ningún otro día del año.
Luego
en la calle, era la hora de exhibir nuestros regalos. Recuerdo cómo los niños
más pobres portaban unas cestitas primorosas con algunos mantecados y perrunas.
Yo los miraba con algo de pena pero creo que aquel día todos estábamos felices;
¡era un día tan especial!
Siempre recordaré, y es
mi sencillo homenaje,
a Juana, cocinera de casa, con su gran moño enroscado como un frondoso nido,
ojos grises y profundos, manos deformadas por la dureza de una vida de trabajos
que nos contaba historias fantásticas y nos hacía soñar con un mundo de
encantamientos.
Allí,
al calor de la cocina, mientras preparaba guisotes o hacía pestiños y roscos de
vino, en los inviernos, o en la puerta de casa entre aromas de jazmines y damas de noche, en los veranos, con insistencia, mis hermanos y yo
repetíamos: Juana, un cuento. ¡Una
historia! De risa, de magia... No, mejor de miedo. ¡Mejor, de los Reyes Magos!”
“Los Reyes Magos -nos decía, y se le iluminaban aquellos
ojos pardos de mirada decrépita y profunda- llevan camellos, pajes, luces de colores, música, campanillas y, a su
paso, perfuman el aire de exóticos olores traídos del lejano Oriente, y
reparten regalos a las niñas y niños buenos, y dejan carbón a los malos. Carbón
que huele a gasolina y azufre... Pero, ¡eso sí!: los niños deben estar
dormidos.
Hoy, después de muchos años, sigo creyendo en los Reyes Magos
que traen regalos a los niños buenos
como nos contaba la buena de Juana
Cuando en la infancia alguien siembra en
nosotros un bonito sueño, no sólo echa raíces de un día, sino que, en constante
crecida, se transformará en gigantesco árbol, cuyas ramas buscarán siempre la
luz blanca del cielo.
Reyes
Magos, sueño de todos los niños, de todos los tiempos. Reyes Magos: Melchor, Gaspar, Baltasar... y
nosotros.
Y la vida
se normalizaba y todo volvía a ser idéntico en los rigores de un invierno que
tenía su máximo exponente en aquel mes de enero que recuerdo con calles
escarchadas, ropa tendida a la intemperie que amanecía helada, al igual que los
pequeños charcos que pudiera haber por las calles
viernes, 29 de diciembre de 2017
repoertaje para mis nietos
Mis queridos nietos y nietas: si alguna ves os sentís solos o deprimidos, perdeos en la soledad de la naturaleza y encontraréis la paz
https://l.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fisabel-aguera.blogspot.com%2F2012%2F10%2Freportaje-de-un-mal-dia.html&h=ATPbf2mpRSeit2V1bqFzw5eQrfsYBPCO9C6_FfgCdo4wrYrFBydbhAXm8vbYjErzKDsuiTgWNDXTvcGDTXxuAomodegWxUCZIY3NAwHVToCXzRAuTlKMWddYd6eNfKmP9H1pL89Oma_iQtSeWeac7fVUwvCyTTdGzhouPR0bvTTdDIBVCUSMtq46U4wVyD73brxcnQfZD4iv5wmE-muXCXFlvyzPxt5wmi_oqR4Pk1VFy-MB_lMpswUepHox4yiX5PzNxAgpOs1tN1XmNmUiYLmDdWusjVsjkMro4bylgw
domingo, 24 de diciembre de 2017
Navidad 2017 Cuento para mi nietos
Aconteció
en estos días que se promulgó una ley de extranjería por la que los sin papeles
tendrían un plazo entre siete y treinta días para retornar voluntariamente a su
país de origen.
Un matrimonio de extranjeros, José y María,
que estaba en avanzado estado de gestación, llegados en patera, buscaban
trabajo en España. Busco trabajo para poder vivir. Mi mujer espera un hijo y no
tenemos casa ni lugar donde dormir – repetían de puerta en puerta-.
Idos a vuestra tierra, Aquí no hay lugar para
extranjeros que solo venís a quitar el
poco trabajo que tenemos a los ciudadanos de este país. No, no tenemos nada.
Volved a vuestra tierra. Así, de un lado para otro les llegó la noche. José,
preocupado por el estado de María, se lamentaba: hace frío y no sé a dónde nos vamos a refugiar. Nuestro hijo está
a punto de nacer y no podemos pagar ni
un rincón. No te preocupes, José,
algo encontraremos para descansar. Sigamos un poco más contestaba paciente
María.
Así caminaban sin rumbo en la noche.
Encontraron, al fin, refugio en una chabola abandonada a las afueras de una
gran ciudad. Sucedió que el segundo día de pernotar en aquel lugar una grúa
municipal los desahució, dejándolos a la intemperie una noche muy fría de un
veinticuatro de diciembre del año dos mil diecisiete.
Abrazados, y sin saber dónde refugiarse, retomaron el camino. De
pronto, José, exclamó: ¡mira, mira María; allí se ve un puentecito! Sí, vamos;
no me encuentro muy bien. Creo que nuestro hijo
va a nacer.
Y José,
llegados allí, busco y extendió pasto, lo cubrió con su vieja
chaqueta y el niño nació. María, lo
recubrió con su propia ropa y lo recostó en el cálido montón de pacto, junto al
fuego preparado por José.
Aquella madrugada, trabajadores de una
fábrica cercana, al cambiar de turno, los encontraron y compadecidos le
ofrecieron lo poco que llevaban. Toma, mujer, mi chaquetón y abrígate tú
también; estás tiritando –dijo uno-. Poca cosa es pero algo debéis comer. No
tengo nada más. Y les dio su bocadillo. Pues, yo, no tengo nada –dijo otro-, pero mañana llamo a los asuntos sociales y
que vengan a ayudaros.
José y
María les dieron las gracias y les dieron a besar al Niño que sonreía. De
pronto. un grupo de chavales que salían de una discoteca se detuvieron al
verlos y cantaron y bailaron para acompañarlos.
¡Ande, ande, ande
este chiquitín
que no tiene cuna
y ha nacido aquí!
No llores, mi niño
Vamos a cantar,
Vamos a bailar
que hoy es noche buena
y mañana Navidad.
: Al
día siguiente, se personaron en el lugar tres mujeres provistas de todo
lo necesario para atender al niño y darles cobijo durante el tiempo preciso
para que retomaran camino a su país. ¡Qué precioso Niño! –exclamaron-. Le
pondremos pañales, un precioso jerséis y
faldón y le daremos un gran biberón
Queridos nietos: la patria no es propiedad heredada
con papeles,
sino cielo, dicha y dolor de todos los seres humanos.
Vamos a
compartirla, vamos a cantar
que hoy es Noche Buena y mañana será Navidad.
miércoles, 13 de diciembre de 2017
Nueva obra; Vacaciones Creativas
Queridos nietos: esta nueva obra está basada, en gran parte, en muchos juegos y actividades que hemos compaetido en vacaciones. Os la dedicaron todo mi cariño
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